“La novela boliviana de los años de democracia es -en mi opinión- fantasmal: nuestros novelistas hacen un uso exagerado de muertos vivientes, vivos medio muertos y todo tipo de comunicación paranormal. Víctor Hugo Romero hace lo contrario de principio a fin”.
- Óscar René Oviedo Morales, Psicólogo Terapeuta
“Yo, el Presidente es una novela política que expresa la agudeza de este tipo de expresión literaria, que aproxima al lector a un mundo de ficción en un escenario muy nuestro, con evidentes señales de desconexión de la realidad, típico de los entornos que asfixian y enceguecen”.
- Elizabeth Paravicini, Periodista
“Se destaca la construcción de personajes, desde el paradójico teniente Saravia hasta Fabre, ministro alfil y tesorero de Dios, pasando por el cínico mandatario, quien declara que “El cambio no es otra cosa que volver hacia atrás”…
- Emilio Martínez, Escritor


