Se trata de un libro de poesía sobre la aparición de figuras de animales en los residuos de café en las paredes de varias tazas. Esto podría parecer artificioso pero la autora evade la tentación de quedarse en un mero ejercicio escritural y avanza hacia una poética propia.
Más que responder a la tradición literaria de los bestiarios donde por lo general se apela al enrarecimiento de otras especies, los poemas de las Tazas que acompañan las veintidós fotografías de siluetas en superficies varias dan como resultado un testimonio de animales y personas que, de alguna manera, han sido atormentados y marginados de una realidad y han aparecido en este oráculo que fue dictando el trabajo de Selser.
Más que responder a la tradición literaria de los bestiarios donde por lo general se apela al enrarecimiento de otras especies, los poemas de las Tazas que acompañan las veintidós fotografías de siluetas en superficies varias dan como resultado un testimonio de animales y personas que, de alguna manera, han sido atormentados y marginados de una realidad y han aparecido en este oráculo que fue dictando el trabajo de Selser.


