En «Evanescencia» el autor explora la experiencia del insomnio, la imposibilidad de escribir y los límites de la cordura. En el transcurso de la obra tiene lugar un diálogo con un «tú» impreciso, evanescente, en el que la voz poética pareciera cifrar su salvación.
También convergen en el poemario las voces de otros poetas como Alejandra Pizarnik, José Antonio Ramos Sucre y Cesare Pavese. Algunos poemas se combinan con fotografías en blanco y negro del autor.
A continuación, dejamos el primer poema del libro:
AQUÍ
Aquí/ en este lugar negado por las enciclopedias/ en esta hora mentida por los relojes/ en esta palabra abjurada por el silencio/ en este sueño escindido
Aquí/ que es menos que allí/ he aguardado por la espada que amenaza con decapitar la mañana del día señalado
Tú has venido a mí/ cada noche/ en medio de una pesadilla de légamo y feroces vientos/ tú sabes dónde acaba el lecho del río que nunca engendró su agua/ tú me salvas cuando la última campana grita mi nombre contra las rocas del arrecife/ aquí es la tempestad y el paso desnortado/ allí/ contigo/ los mares se abrazan al fuego que viste de canas el dolor
Aquí/ un hombre/ solo eso/ esquivo las sierpes de letras que inoculan su ponzoña más allá de las gramáticas/ bebo un vaso de coñac destilado de la ubre del mundo/ de noche me arropo con la tierra que sobra de los cementerios/ aquí/ un hombre como todos/ una letra de cambio girada contra el tiempo
Tú sabes que danzamos sobre la esfera de un reloj/ dijiste/ callé/ pensé/ solo necesito una nostalgia para navegar hasta el nunca/ no lo comprenderás/ tendrías que habitar la garganta de una campana rajada/ cueva poblada por sombras de los árboles que caminaron hasta el desierto
Aquí/ donde el viento es una promesa apuñalada bajo los libros quemados en Berlín/ aquí/ al norte del infierno/ al sur de Armagedón/ aquí/ muy lejos de allí
También convergen en el poemario las voces de otros poetas como Alejandra Pizarnik, José Antonio Ramos Sucre y Cesare Pavese. Algunos poemas se combinan con fotografías en blanco y negro del autor.
A continuación, dejamos el primer poema del libro:
AQUÍ
Aquí/ en este lugar negado por las enciclopedias/ en esta hora mentida por los relojes/ en esta palabra abjurada por el silencio/ en este sueño escindido
Aquí/ que es menos que allí/ he aguardado por la espada que amenaza con decapitar la mañana del día señalado
Tú has venido a mí/ cada noche/ en medio de una pesadilla de légamo y feroces vientos/ tú sabes dónde acaba el lecho del río que nunca engendró su agua/ tú me salvas cuando la última campana grita mi nombre contra las rocas del arrecife/ aquí es la tempestad y el paso desnortado/ allí/ contigo/ los mares se abrazan al fuego que viste de canas el dolor
Aquí/ un hombre/ solo eso/ esquivo las sierpes de letras que inoculan su ponzoña más allá de las gramáticas/ bebo un vaso de coñac destilado de la ubre del mundo/ de noche me arropo con la tierra que sobra de los cementerios/ aquí/ un hombre como todos/ una letra de cambio girada contra el tiempo
Tú sabes que danzamos sobre la esfera de un reloj/ dijiste/ callé/ pensé/ solo necesito una nostalgia para navegar hasta el nunca/ no lo comprenderás/ tendrías que habitar la garganta de una campana rajada/ cueva poblada por sombras de los árboles que caminaron hasta el desierto
Aquí/ donde el viento es una promesa apuñalada bajo los libros quemados en Berlín/ aquí/ al norte del infierno/ al sur de Armagedón/ aquí/ muy lejos de allí


