¿Mujeres acordeón? ¡Mujeres acordeón!
Mujeres-acordeón lo somos todas: es el denominado “efecto yoyó” en todos los ámbitos de nuestras vidas. Pasamos de tener cinturita de avispa a poseer caderas de John Wayne en menos que canta un gallo; de la comida basura a ni oler el dulce industrial en un mismo día; del taconazo a la sandalia plana cuando menos te lo esperas. Cuando lo extraordinario se confunde con lo ordinario a secas, ahí quiere hacer acto de presencia de nuevo el instrumento más flexible del mundo: el acordeón, ¿en qué estabas pensando si no?
Es la historia de Sol y Luna. Una es tan transparente como sus ojos azules y su bolsa de playa (la primera, como era de suponer con ese nombre), e igual de clara que su pelo rubio. La otra, más misteriosa, enigmática y opaca, goza de gran atractivo, con esos ojos medio mágicos que supuestamente llevan algún gen divino.
Luna es escritora y guarda un sorprendente secreto: en su casa oculta un robot, un juglar mecánico, pues es todo un poeta. Igualmente vive con Blanquita, una cachorrilla muy simpática.
Sol tiene en su casa un gato “eléctrico” –por su erizado pelo- que le hace mucha compañía (aunque la verdad es que esta extrovertida mujer para poco por casa). Es actriz y ama a dos hombres, uno más joven y otro madurito, lo que le ha acarreado más de un problemilla.
Las dos son muy buenas amigas. Viven divertidas situaciones y de igual manera reflexionan sobre temas transcendentales de la vida.
Mujeres-acordeón lo somos todas: es el denominado “efecto yoyó” en todos los ámbitos de nuestras vidas. Pasamos de tener cinturita de avispa a poseer caderas de John Wayne en menos que canta un gallo; de la comida basura a ni oler el dulce industrial en un mismo día; del taconazo a la sandalia plana cuando menos te lo esperas. Cuando lo extraordinario se confunde con lo ordinario a secas, ahí quiere hacer acto de presencia de nuevo el instrumento más flexible del mundo: el acordeón, ¿en qué estabas pensando si no?
Es la historia de Sol y Luna. Una es tan transparente como sus ojos azules y su bolsa de playa (la primera, como era de suponer con ese nombre), e igual de clara que su pelo rubio. La otra, más misteriosa, enigmática y opaca, goza de gran atractivo, con esos ojos medio mágicos que supuestamente llevan algún gen divino.
Luna es escritora y guarda un sorprendente secreto: en su casa oculta un robot, un juglar mecánico, pues es todo un poeta. Igualmente vive con Blanquita, una cachorrilla muy simpática.
Sol tiene en su casa un gato “eléctrico” –por su erizado pelo- que le hace mucha compañía (aunque la verdad es que esta extrovertida mujer para poco por casa). Es actriz y ama a dos hombres, uno más joven y otro madurito, lo que le ha acarreado más de un problemilla.
Las dos son muy buenas amigas. Viven divertidas situaciones y de igual manera reflexionan sobre temas transcendentales de la vida.


