En estos años en que la nueva dinastía de los Borbones se asienta en España, en la que se presumen muchos avances para la ciencia y en donde el conocimiento permite criticar la fuerza de la tradición, las mujeres seguimos siendo invisibles y a la que destaca se la estima como a una rareza. A pocas se las menciona por su valía y la que es muy renombrada…
Las ideas de la Ilustración han hecho que los varones empiecen a considerarse ciudadanos en vez de vasallos, a nosotras sin embargo ni se nos considera.
A cada uno le toca vivir una época y a otros les toca sufrirla, aunque a la mayoría se nos alterna la dicha y la amargura en nuestro breve recorrido.
¿Pero quién soy yo para quejarme? ¡Si soy dama de buena familia y con caudales para emplear! Aun así eso no me complace, pues tengo penas…
La muerte de quien te tutela es un duro golpe porque siega tu confortable dependencia. Pronto caí en la cuenta de que si quieres vivir te has de gobernar siguiendo su propio criterio o al menos esa era mi pretensión. Esmero pusieron en mi educación para que fuese Señora cabal y se esperaba de mí mesura, sumisión y otras virtudes propias de mi rango. Mucho se afanaron en pulir mi alma y parecía ir por buen camino, mas obviaron ilustrarme en los asuntos más terrenales. Yo misma hube de descubrir sensaciones extraordinarias y sentimientos tan oscuros que te roen las entrañas.
Las ideas de la Ilustración han hecho que los varones empiecen a considerarse ciudadanos en vez de vasallos, a nosotras sin embargo ni se nos considera.
A cada uno le toca vivir una época y a otros les toca sufrirla, aunque a la mayoría se nos alterna la dicha y la amargura en nuestro breve recorrido.
¿Pero quién soy yo para quejarme? ¡Si soy dama de buena familia y con caudales para emplear! Aun así eso no me complace, pues tengo penas…
La muerte de quien te tutela es un duro golpe porque siega tu confortable dependencia. Pronto caí en la cuenta de que si quieres vivir te has de gobernar siguiendo su propio criterio o al menos esa era mi pretensión. Esmero pusieron en mi educación para que fuese Señora cabal y se esperaba de mí mesura, sumisión y otras virtudes propias de mi rango. Mucho se afanaron en pulir mi alma y parecía ir por buen camino, mas obviaron ilustrarme en los asuntos más terrenales. Yo misma hube de descubrir sensaciones extraordinarias y sentimientos tan oscuros que te roen las entrañas.


