Conquistas Vencidas, de Agustina Ospina de Sánchez, Agus,
su más reciente obra de continuidad de su misión como promotora
de LO BUENO, LO BELLO, Y LO ÚTIL de la vida, es el estudio
de los factores que influyen en el proceso de alcanzar ese destino
y conservarlo. Conocedora de su propia naturaleza, Agus define
sabiamente la esencia de la obra: Alcanzar “un puerto final de
virtud y unidad” donde poder anclar y vivir en Paz. En incesante
afán por llegar a su destino, Agus afirma: “He de conquistar,
he de vencer, y aún vencedor, seré vencido, y ¿Qué de mi, sin
conquistas vencidas? La Nada o el Todo. Vencida mi Nada…si
su Todo no zarpara”.
Alrededor de estas afirmaciones filosóficas gira el profundo
y sabio mensaje que contiene Conquistas Vencidas. En esta obra
todo es voluntad y esfuerzo por alcanzar la meta que se propone
su autora. “El Principio es la mitad del Todo”, afirma Agus,
citando a Pitágoras en el epígrafe de introducción a su poema
Intentar: “Comenzar es el principio del Todo. Buscar, continuar,
llegar al Todo... hallar, intentar, empezar a navegar—la virtud es
comenzar. Vencer, puede ser perder si el triunfo te ciega, y nubla
tu alma (...) Perder no lo es, si alumbras coraje, con temple y
con calma”.
Inmersa en el todo de la obra, Agus busca la armonía de su
ser íntimo para navegar en lo eterno un resto de su nada: “Que
salga de su encierro/ y monte en cólera/contra el hambre y los
harapos…”, de su poema, La Armonía del Yo: “De adentro todo
parte/ afuera todo llega/. Cuando salga el Todo/ de mi adentro/
navegaré en lo eterno/ un resto de mi Nada.
En ejercicio de su libertad, “No concedida, ¡Conquistada!,
como dijo Max Stirner, filósofo alemán, Agus institucionaliza
la Veritas Veritatis: “Con recta enmienda en equipaje... eres el
sol cuando se rasga el día, brillo y bonanza, faro y guía para
el retorno”. “En la Verdad” afirma, “no hay causas ni mentiras
pequeñas, todas están en contra de la Verdad Verdadera”.
Reafirmada la Verdad, se busca La Paz. La Paz está Vencida.
Prodigioso elemento reflexivo es este segmento de Conquistas
Vencidas. “¡Ay dolor de muerte en vida cuando la paz yace
vencida!”, clama Agus. “La paz está vencida si duerme la
conciencia/vencido hasta el amor, si duerme el corazón”:
¡BIG BANG! —No el mitológico sino el inminente ante la
desesperación del hombre condenado a la explosión de su
existencia. En su propio Big Bang, el hombre sabe que, “Sin
Libertad, La Paz, es derrota. Sin Libertad, la Verdad perece”.
En su poema Pétalos, Agus deshoja su sentir: “Poco a poco se
apaga el ruido/lo necio, lo absurdo, el tormento… /he de llegar
al centro de la vida y escuchar las voces misteriosas/que hablan
entre espinas/para borrar distancias, tropiezos y asperezas (...)
para conciliar mi tiempo, mi espacio y mi futuro”. “La Realidad
ha muerto”, afirma Agus citando al filósofo francés, Jean
Braudillard: “La autenticidad ha sido reemplazada por la copia,
nada es Real, y los involucrados en esta ilusión son incapaces de
notarlo”. Definida así nuestra condición actual de seres en huída
de nosotros mismos, Agus concluye: “Somos naves sin rumbo
ni órbita… navegamos falsos mares, espejismos, circos…
para entretener ignorancia e instinto. Peligra la realidad… y si
muere... perdemos de nuevo el paraíso”.
su más reciente obra de continuidad de su misión como promotora
de LO BUENO, LO BELLO, Y LO ÚTIL de la vida, es el estudio
de los factores que influyen en el proceso de alcanzar ese destino
y conservarlo. Conocedora de su propia naturaleza, Agus define
sabiamente la esencia de la obra: Alcanzar “un puerto final de
virtud y unidad” donde poder anclar y vivir en Paz. En incesante
afán por llegar a su destino, Agus afirma: “He de conquistar,
he de vencer, y aún vencedor, seré vencido, y ¿Qué de mi, sin
conquistas vencidas? La Nada o el Todo. Vencida mi Nada…si
su Todo no zarpara”.
Alrededor de estas afirmaciones filosóficas gira el profundo
y sabio mensaje que contiene Conquistas Vencidas. En esta obra
todo es voluntad y esfuerzo por alcanzar la meta que se propone
su autora. “El Principio es la mitad del Todo”, afirma Agus,
citando a Pitágoras en el epígrafe de introducción a su poema
Intentar: “Comenzar es el principio del Todo. Buscar, continuar,
llegar al Todo... hallar, intentar, empezar a navegar—la virtud es
comenzar. Vencer, puede ser perder si el triunfo te ciega, y nubla
tu alma (...) Perder no lo es, si alumbras coraje, con temple y
con calma”.
Inmersa en el todo de la obra, Agus busca la armonía de su
ser íntimo para navegar en lo eterno un resto de su nada: “Que
salga de su encierro/ y monte en cólera/contra el hambre y los
harapos…”, de su poema, La Armonía del Yo: “De adentro todo
parte/ afuera todo llega/. Cuando salga el Todo/ de mi adentro/
navegaré en lo eterno/ un resto de mi Nada.
En ejercicio de su libertad, “No concedida, ¡Conquistada!,
como dijo Max Stirner, filósofo alemán, Agus institucionaliza
la Veritas Veritatis: “Con recta enmienda en equipaje... eres el
sol cuando se rasga el día, brillo y bonanza, faro y guía para
el retorno”. “En la Verdad” afirma, “no hay causas ni mentiras
pequeñas, todas están en contra de la Verdad Verdadera”.
Reafirmada la Verdad, se busca La Paz. La Paz está Vencida.
Prodigioso elemento reflexivo es este segmento de Conquistas
Vencidas. “¡Ay dolor de muerte en vida cuando la paz yace
vencida!”, clama Agus. “La paz está vencida si duerme la
conciencia/vencido hasta el amor, si duerme el corazón”:
¡BIG BANG! —No el mitológico sino el inminente ante la
desesperación del hombre condenado a la explosión de su
existencia. En su propio Big Bang, el hombre sabe que, “Sin
Libertad, La Paz, es derrota. Sin Libertad, la Verdad perece”.
En su poema Pétalos, Agus deshoja su sentir: “Poco a poco se
apaga el ruido/lo necio, lo absurdo, el tormento… /he de llegar
al centro de la vida y escuchar las voces misteriosas/que hablan
entre espinas/para borrar distancias, tropiezos y asperezas (...)
para conciliar mi tiempo, mi espacio y mi futuro”. “La Realidad
ha muerto”, afirma Agus citando al filósofo francés, Jean
Braudillard: “La autenticidad ha sido reemplazada por la copia,
nada es Real, y los involucrados en esta ilusión son incapaces de
notarlo”. Definida así nuestra condición actual de seres en huída
de nosotros mismos, Agus concluye: “Somos naves sin rumbo
ni órbita… navegamos falsos mares, espejismos, circos…
para entretener ignorancia e instinto. Peligra la realidad… y si
muere... perdemos de nuevo el paraíso”.


