Veterano de decenas de temporadas teatrales más o menos brillantes pero casi siempre fracasadas; intérprete admirable de Hamlet y director no menos admirable de Ricardo III y de Las mil y una noches; arriesgado conductor de elencos que abandonan la escena para lanzarse con su arte al antagonismo helado de la calle, apuesto, seductor, pero también esquivo y solitario, Juan Colman, el protagonista de esta novela, es empujado finalmente —¿destino, ambición de infinito?— a un escenario muy particular: una seccional de policía, donde deberá conseguir, a través de unas interpretaciones teatrales improvisadas y para evitarles a los detenidos la usual tortura, que éstos confiesen sus delitos. "Novela excelente en inteligencia, en imaginación, en cultura, en estilo... Le auguro a Edgar Brau un primer lugar en las letras argentinas." Enrique Anderson Imbert, Harvard University
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