Los hociconejos y los erizones no han sido amigos desde el enfrentamiento entre sus abuelos. Sin embargo, una pequeña erizona perdida hará que todo cambie. Un gato la encontró y empezó a jugar con ella. Se escapó corriendo y se escondió dentro de un tocón. Sus nuevos amigos la ayudaron. Desde entonces, todos viven en armonía.
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