A Claudio la vida nunca le ha tratado bien y tal vez por eso sea tan tímido y cerrado. Y bebedor empedernido de chinchón. Y tartamudo.
Una noche en la que está dando buena cuenta de su quinto (o sexto) chinchón, Florián, el dueño del club del que es cliente habitual, le anima a que recupere el viejo oficio de su padre. Claudio al ver que todo le va mal hace caso a su amigo y recupera los viejos trastos de su difunto padre. Será hipnotizador como él. Ésta decisión hará que su vida cambie para siempre.
Una noche en la que está dando buena cuenta de su quinto (o sexto) chinchón, Florián, el dueño del club del que es cliente habitual, le anima a que recupere el viejo oficio de su padre. Claudio al ver que todo le va mal hace caso a su amigo y recupera los viejos trastos de su difunto padre. Será hipnotizador como él. Ésta decisión hará que su vida cambie para siempre.


