Un matrimonio joven ha firmado esta tarde el precontrato de compra, he tenido que rebajar mucho el precio porque quieren rehacer toda esta absurda distribución de la casa, partida, como herida latente de nuestro amor o muerte. No he discutido su oferta, tampoco he respondido a su curiosidad sobre tan extraña disposición de paredes a medio hacer, ventanas clausuradas, etcétera. Mi hijo y yo nos mudaremos a un pequeño piso que he localizado frente al mar, en la zona nueva, cercano al espigón. Aquí permanecerá anclado el tiempo que no vivimos.
"Sólo quiero contar lo que me ocurre, sin adjetivos. Amo a un hombre. Es el mismo hombre que llevo amando desde el tiempo que mi memoria alcanza a recordar; de niños, de jóvenes y adolescentes: nos amábamos. Llevo amándolo toda la vida, porque mi vida anterior a él, si existió, no ha quedado retenida. Por no perderlo, al hombre, al amor, acabo de partir nuestra casa en dos..."
"Sólo quiero contar lo que me ocurre, sin adjetivos. Amo a un hombre. Es el mismo hombre que llevo amando desde el tiempo que mi memoria alcanza a recordar; de niños, de jóvenes y adolescentes: nos amábamos. Llevo amándolo toda la vida, porque mi vida anterior a él, si existió, no ha quedado retenida. Por no perderlo, al hombre, al amor, acabo de partir nuestra casa en dos..."


