Observo cada día que pasa el desamparo de un alma caída: la mía. La tristeza que sentía era como un puñal que se clavaba en lo más profundo de mi alma. Amaba su olor; su cuerpo, cada risa; el recuerdo de su voz: todo en ella era perfecto ¿Por qué sentía este dolor tan intenso? Sabía en mi interior que era imposible. Yo solo era su guardián: un ángel de la guarda. Lo único que podía hacer era protegerla. Si mis guardianes se enteraran de este amor prohibido me separarían irremediablemente de ella. Un día me arme de valor y me sumergí en un lugar mágico, en otra dimensión, donde mis guardianes esperaban mi pregunta ansiada. El lugar era un templo; en aquel misterioso lugar, los arcángeles, concedían deseos, y mandaban a la tierra a sus discípulos para proteger a los seres humanos. “No debo hacerlo”, pensé. Pero jamás me perdonaría si no lo intentara. Al llegar a ese lugar, un ángel se acercó a mí con mirada fría y dubitativa, como si supiera de antemano lo que iba a pedirle..
A la venta "MI ANGEL"
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