Ángeles en Paracaídas debió escribirse a partir del año 2002 porque en ese momento había acumulado la mayoría de las experiencias que aquí encontrarás: unas reales, otras virtuales y algunas imposibles. Sin embargo, mis carencias literarias me llevaron a olvidar el asunto. La complejidad de una narrativa más precisa que te lleve a entender y asimilar tal cual asimilé lo que tengo que decirte, aún no existía en mí. Escribí los dos libros como jugando y recién puedo asegurar que estoy lo suficientemente preparado como para plasmar estas experiencias en algo digerible.
También te puedo decir que mi intención es que trates de evaluar, según tu entendimiento y credulidad, el grado de “realidad” de cada relato. Verás que no vas a coincidir con tus pares. Lo vengo haciendo sutilmente desde las dos obras anteriores, pero ahora queda evidenciado. Es algo intencional para que determines si las nuevas aristas de estas vivencias te ayudan a modificar ese ‘objeto’ que conoces como verdad.
Ahora lo más difícil, lo que llamamos “Espíritu Santo” y “ángel”.
Si no tienes intenciones de cerrar este libro o aún no lo has lanzado lejos, te lo agradezco.
También te puedo decir que mi intención es que trates de evaluar, según tu entendimiento y credulidad, el grado de “realidad” de cada relato. Verás que no vas a coincidir con tus pares. Lo vengo haciendo sutilmente desde las dos obras anteriores, pero ahora queda evidenciado. Es algo intencional para que determines si las nuevas aristas de estas vivencias te ayudan a modificar ese ‘objeto’ que conoces como verdad.
Ahora lo más difícil, lo que llamamos “Espíritu Santo” y “ángel”.
Si no tienes intenciones de cerrar este libro o aún no lo has lanzado lejos, te lo agradezco.


