Santiago escribió, “¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: «Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia», y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe.” (Santiago 2:21-24)
Pero Pablo dijo, “Si Abraham hubiera sido justificado por las obras, tendría de qué gloriarse, pero no ante Dios, pues ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4:2-5)
Armonizar estos pasajes, los cuales parecen contradecirse, no es un simple ejercicio teológico. La respuesta a estas aparentes contradicciones esta en el corazón y centro del Cristianismo. Bercot demuestra que para Concertar los libros de Santiago y Pablo, primero debemos entender completamente el Evangelio predicado por Jesus. Cuando concertamos a Pablo y Santiago con Jesus, entonces encontramos que no hay ninguna contradicción en sus enseñanzas.
Pero Pablo dijo, “Si Abraham hubiera sido justificado por las obras, tendría de qué gloriarse, pero no ante Dios, pues ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4:2-5)
Armonizar estos pasajes, los cuales parecen contradecirse, no es un simple ejercicio teológico. La respuesta a estas aparentes contradicciones esta en el corazón y centro del Cristianismo. Bercot demuestra que para Concertar los libros de Santiago y Pablo, primero debemos entender completamente el Evangelio predicado por Jesus. Cuando concertamos a Pablo y Santiago con Jesus, entonces encontramos que no hay ninguna contradicción en sus enseñanzas.


