Balú es una minúscula y paupérrima, pero orgullosa, isla del Caribe (que recuerda a la invadida Granada de 1983) y el general Franklin Mondragón es su alcohólico presidente, que enfrenta una crisis de popularidad. Para recuperar su liderazgo político, y de paso impresionar a una vedette con la que se ha encaprichado, decide tomar por asalto la embotelladora de la bebida más popular del país (Drin - King), nacionalizándola en un «magistral» golpe de efecto.
Así arranca esta divertidísima y nostálgica comedia que nos devuelve a un mundo hecho de Fiats 128, teles en blanco y negro, Maradona, casetes de los Rolling y Sabina y equipos de fútbol sin superfichajes, protagonizada por Miguel Garibaldi, un escéptico, neurótico y desarraigado argentino que después de dar muchos tumbos buscando a su amada Alejandra, ha terminado cambiando sus ideales revolucionarios de juventud, por el puesto de ministro de Prensa y Comunicación de Mondragón.
Garibaldi tratará de hacer entrar en razón a su megalómano presidente para que devuelva la fábrica a los yanquis y poder así evitar la cruenta invasión de la isla que ya se prepara en los despachos de Washington. Allí se encuentra Alfonso Arana, director del diario El Imparcial, archienemigo de Garibaldi tanto en lo político como en lo sentimental -compiten por el amor de Alejandra-, ayudando al Departamento de Estado norteamericano a preparar la defenestración militar de Mondragón, para ocupar él mismo el sillón presidencial.
Completan el plantel de personajes el solícito secretario de Mondragón, Adilson Hernandez; el comunista León Valdez, único prisionero político de la isla, que gobierna la resistencia armada desde su celda; el Turco Jarab, mecánico sacacuartos de profesión y entrenador forzoso de la selección de fútbol de Balú o el pusilánime Washington Pedernera, ministro de Asuntos Exteriores con vocación de tendero, entre otros.
Así arranca esta divertidísima y nostálgica comedia que nos devuelve a un mundo hecho de Fiats 128, teles en blanco y negro, Maradona, casetes de los Rolling y Sabina y equipos de fútbol sin superfichajes, protagonizada por Miguel Garibaldi, un escéptico, neurótico y desarraigado argentino que después de dar muchos tumbos buscando a su amada Alejandra, ha terminado cambiando sus ideales revolucionarios de juventud, por el puesto de ministro de Prensa y Comunicación de Mondragón.
Garibaldi tratará de hacer entrar en razón a su megalómano presidente para que devuelva la fábrica a los yanquis y poder así evitar la cruenta invasión de la isla que ya se prepara en los despachos de Washington. Allí se encuentra Alfonso Arana, director del diario El Imparcial, archienemigo de Garibaldi tanto en lo político como en lo sentimental -compiten por el amor de Alejandra-, ayudando al Departamento de Estado norteamericano a preparar la defenestración militar de Mondragón, para ocupar él mismo el sillón presidencial.
Completan el plantel de personajes el solícito secretario de Mondragón, Adilson Hernandez; el comunista León Valdez, único prisionero político de la isla, que gobierna la resistencia armada desde su celda; el Turco Jarab, mecánico sacacuartos de profesión y entrenador forzoso de la selección de fútbol de Balú o el pusilánime Washington Pedernera, ministro de Asuntos Exteriores con vocación de tendero, entre otros.


