Contraportada.
Un artillero norcoreano que impactó nuestro avión hiriendo al comandante y por ello el siguiente día convertirme en líder de escuadrilla. Haber propuesto una idea diferente de cómo bombardear la estación ferroviaria de Won-Han. Mis estudios en electrónica y llenar un formulario y prestar el juramento que me permitiría el acceso a equipos e informaciones confidenciales. Esos tres hechos inconexos, como extraños hados del destino, enrumbarían mi vida donde jamás podría imaginarlo.
En los miles de tonos de gris que tienen el mundo del espionaje y el contraespionaje; donde no hay blanco ni negro; nada es del todo claro o lógico. Lo evidente pude ser solo una distracción. Lo más absurdo puede ser lo más verdadero y muchas cosas que creemos como absolutas verdades son medias verdades o totales mentiras. Nunca lo pretendí, pero las circunstancias hacia ese mundo me llevaron.
Habiendo aterrizado y sido capturado en un país tras la Cortina de Hierro; no busqué explicación alguna del porqué había sido liberado, dejándome salir en mi avión, como había llegado. Aunque sabía que mil veces me preguntarían ¿por qué pude salir? No podía tan siquiera a mi mismo dar una respuesta. Tendría que encontrarla.
En el mundo de sombras en que por haber efectuado ese vuelo se convirtió a mi mente; Mercedes Trujillo siempre fue ese faro, que aunque lejano, me proyectó un pequeño haz de luz; el que yo debía seguir, pues debía de volver al mundo de las personas reales que tienen deseos, ideas, sueños y esperanzas. Hacia ella es donde yo debía de volver.
Un artillero norcoreano que impactó nuestro avión hiriendo al comandante y por ello el siguiente día convertirme en líder de escuadrilla. Haber propuesto una idea diferente de cómo bombardear la estación ferroviaria de Won-Han. Mis estudios en electrónica y llenar un formulario y prestar el juramento que me permitiría el acceso a equipos e informaciones confidenciales. Esos tres hechos inconexos, como extraños hados del destino, enrumbarían mi vida donde jamás podría imaginarlo.
En los miles de tonos de gris que tienen el mundo del espionaje y el contraespionaje; donde no hay blanco ni negro; nada es del todo claro o lógico. Lo evidente pude ser solo una distracción. Lo más absurdo puede ser lo más verdadero y muchas cosas que creemos como absolutas verdades son medias verdades o totales mentiras. Nunca lo pretendí, pero las circunstancias hacia ese mundo me llevaron.
Habiendo aterrizado y sido capturado en un país tras la Cortina de Hierro; no busqué explicación alguna del porqué había sido liberado, dejándome salir en mi avión, como había llegado. Aunque sabía que mil veces me preguntarían ¿por qué pude salir? No podía tan siquiera a mi mismo dar una respuesta. Tendría que encontrarla.
En el mundo de sombras en que por haber efectuado ese vuelo se convirtió a mi mente; Mercedes Trujillo siempre fue ese faro, que aunque lejano, me proyectó un pequeño haz de luz; el que yo debía seguir, pues debía de volver al mundo de las personas reales que tienen deseos, ideas, sueños y esperanzas. Hacia ella es donde yo debía de volver.


