Dulce sesión:
Te conozco, eres mía; te he llamado por tu nombre. Desnuda te acercas de rodillas
barriendo la habitación con tu nombre; estás impaciente, sé lo que deseas…
el aire huele a incienso.
Mis pies besas, mi pene al final consagrará tu templo. Sujetando la correa que engarza tu cuello, te levanto. Tu cabeza agachas. Ritual, es hora de lavar tu cuerpo.
Silencio, con aceite tus pies, manos y cabeza masajeo con esmero. Te perfumo; ya preparada tu mirada observo.
Tu cuerpo es un instrumento y yo soy el ejecutor, que sin prisas, a través del placer y el dolor, interpreta con tus quejidos una dulce melodía. De los golpes con mis palmas tus nalgas nacaradas están enrojecidas;araño tu blanca espalda
y en ella escribo versos de alabanza para mi amada. Con tus rosados pezones me deleito; son por mí pellizcados, mordidos, succionados con el debido respeto a lo sagrado.
Excitado tus piernas separo; rítmicamente golpeó con mis dedos la puerta que abre tu templo para después rozar sin piedad el estambre que esconde en sus adentros. ¡Gloria!, como se merece lo reverencio también con mi boca. Se agita tu respiración, de tu interna fuente rezuma agua cristalina que yo saboreo y bebo con fruición; gracias a ti cato la Vida, vida mía.
Honra mi Espada de Fuego con tu boca, adórala esclava, por ella vas a ser penetrada. Es ofrenda, regalo para tu santuario; luz que ilumina tu Jardín Perfumado.
Estás tumbada boca abajo en la cama con un cojín bajo tu cintura que eleva ligeramente tu espalda; entrelazando mis manos con las tuyas con mi Vara de Hierro en ti entro; primero lento para después ser violento. Gritas…
Mi Tronco de Jade, mi polla, mi Cetro de Oro, golpea severo tu Flor de Loto, tu coño; ara tus adentros, escarba, firme empuja, sobre la semilla enterrada en tu Gruta.
Tú y yo somos la Tierra y el Cielo en combinación, el agua y el fuego en comunión,
una diosa y un dios haciendo el amor, una sacerdotisa y un sacerdote en una carnal misa.
¡Gimes, suspiras, aúllas, gritas!, me avisa que te orinas; ¡llega el clímax! No es
orina lo que sale de tu uretra, es néctar de ambrosía.Espasmos, se suceden los orgasmos; te retuerces, me deleito, finalmente desfalleces. Te beso…
Alma mía, te amo más que al sol, te amo más que a la risa de los niños; te amo más que a los bosques, que al agua cristalina de los ríos. Te amo más que a la música, te amo más que a mi vida y sincero declaro mi herejía: ¡te amo más que a Dios!; que me perdone Alá que es todo amor.
Nadie nace, nadie muere:
Alegra esa cara
que lo que tú crees
que es perder
es ganar,
y lo que deseas ganar
es siempre perder,
porque te atas sin querer
a la necesidad de poseer
para poder sentirte vivo,
y así te pierdes
el infinito brillo
de lo que realmente tú eres:
inmortal y de luz resplandeces;
¡inmortal y de Luz…!
¡inmortal y de Luz…!
Nadie nace, nace muere;
siente que en la existencia
no existe el cese
ya que la nada no existe:
¡la conciencia es eterna!
Inextinguibles: nadie nace, nace muere...
Te conozco, eres mía; te he llamado por tu nombre. Desnuda te acercas de rodillas
barriendo la habitación con tu nombre; estás impaciente, sé lo que deseas…
el aire huele a incienso.
Mis pies besas, mi pene al final consagrará tu templo. Sujetando la correa que engarza tu cuello, te levanto. Tu cabeza agachas. Ritual, es hora de lavar tu cuerpo.
Silencio, con aceite tus pies, manos y cabeza masajeo con esmero. Te perfumo; ya preparada tu mirada observo.
Tu cuerpo es un instrumento y yo soy el ejecutor, que sin prisas, a través del placer y el dolor, interpreta con tus quejidos una dulce melodía. De los golpes con mis palmas tus nalgas nacaradas están enrojecidas;araño tu blanca espalda
y en ella escribo versos de alabanza para mi amada. Con tus rosados pezones me deleito; son por mí pellizcados, mordidos, succionados con el debido respeto a lo sagrado.
Excitado tus piernas separo; rítmicamente golpeó con mis dedos la puerta que abre tu templo para después rozar sin piedad el estambre que esconde en sus adentros. ¡Gloria!, como se merece lo reverencio también con mi boca. Se agita tu respiración, de tu interna fuente rezuma agua cristalina que yo saboreo y bebo con fruición; gracias a ti cato la Vida, vida mía.
Honra mi Espada de Fuego con tu boca, adórala esclava, por ella vas a ser penetrada. Es ofrenda, regalo para tu santuario; luz que ilumina tu Jardín Perfumado.
Estás tumbada boca abajo en la cama con un cojín bajo tu cintura que eleva ligeramente tu espalda; entrelazando mis manos con las tuyas con mi Vara de Hierro en ti entro; primero lento para después ser violento. Gritas…
Mi Tronco de Jade, mi polla, mi Cetro de Oro, golpea severo tu Flor de Loto, tu coño; ara tus adentros, escarba, firme empuja, sobre la semilla enterrada en tu Gruta.
Tú y yo somos la Tierra y el Cielo en combinación, el agua y el fuego en comunión,
una diosa y un dios haciendo el amor, una sacerdotisa y un sacerdote en una carnal misa.
¡Gimes, suspiras, aúllas, gritas!, me avisa que te orinas; ¡llega el clímax! No es
orina lo que sale de tu uretra, es néctar de ambrosía.Espasmos, se suceden los orgasmos; te retuerces, me deleito, finalmente desfalleces. Te beso…
Alma mía, te amo más que al sol, te amo más que a la risa de los niños; te amo más que a los bosques, que al agua cristalina de los ríos. Te amo más que a la música, te amo más que a mi vida y sincero declaro mi herejía: ¡te amo más que a Dios!; que me perdone Alá que es todo amor.
Nadie nace, nadie muere:
Alegra esa cara
que lo que tú crees
que es perder
es ganar,
y lo que deseas ganar
es siempre perder,
porque te atas sin querer
a la necesidad de poseer
para poder sentirte vivo,
y así te pierdes
el infinito brillo
de lo que realmente tú eres:
inmortal y de luz resplandeces;
¡inmortal y de Luz…!
¡inmortal y de Luz…!
Nadie nace, nace muere;
siente que en la existencia
no existe el cese
ya que la nada no existe:
¡la conciencia es eterna!
Inextinguibles: nadie nace, nace muere...


