Una muy iluminadora narrativa de cómo operan los sistemas de justicia en gran parte de los países democráticos. El autor, quien ha ejercido la profesión de abogado en Puerto Rico por más de 30 años, expone crudamente la hipocresía de muchos supuestos servidores públicos: jueces, fiscales, policías, abogados, etc., con ejemplos claros que no dejan lugar a duda del grado de corrupción del ente humano y del sistema en general. Pero no se detiene en señalar los males, sino que nos presenta alternativas que podrían lograr un sistema verdadera e idealmente justo.
Un libro que debe ser leído por todo estudiante de leyes, para que aprenda lo que no le van a enseñar en la universidad. También debe ser lectura obligada para todos los que ya ejercen funciones en los sistemas de justicia, para que tomen conciencia de los errores e injusticias que se cometen a diario, y de cómo se pueden enmendar para lograr el mundo que todos anhelamos.
Los casos que nos presenta el autor son a veces impactantes, como el del acusado al que le fabricaron un caso por una tontería y su injusta convicción le costó la vida; humorísticos, como el del policía que alegaba haber tenido una conversación con un acusado que resultó ser sordo mudo de nacimiento; indignantes, como el del juez que insultó y botó a los jurados por no haber dado un veredicto como él deseaba; famosos e interesantes, como el asesinato de la conocida madame "Isabel La Negra"; y otros casos de similar corte que hacen de la lectura una muy amena e interesante, a la vez que instructiva.
Un libro que debe ser leído por todo estudiante de leyes, para que aprenda lo que no le van a enseñar en la universidad. También debe ser lectura obligada para todos los que ya ejercen funciones en los sistemas de justicia, para que tomen conciencia de los errores e injusticias que se cometen a diario, y de cómo se pueden enmendar para lograr el mundo que todos anhelamos.
Los casos que nos presenta el autor son a veces impactantes, como el del acusado al que le fabricaron un caso por una tontería y su injusta convicción le costó la vida; humorísticos, como el del policía que alegaba haber tenido una conversación con un acusado que resultó ser sordo mudo de nacimiento; indignantes, como el del juez que insultó y botó a los jurados por no haber dado un veredicto como él deseaba; famosos e interesantes, como el asesinato de la conocida madame "Isabel La Negra"; y otros casos de similar corte que hacen de la lectura una muy amena e interesante, a la vez que instructiva.


