Estamos en un viraje decisivo para la supervivencia de la humanidad.
Estamos viviendo en un momento histórico crítico: podría ser un espléndido
inicio o un trágico final.
Basta mirar alrededor para reconocer que estamos viviendo en un período de
rápida decadencia. En nuestra sociedad se están disgregando todas las estructuras.
Podemos reconocer la acción de una fuerza de rompimiento devastadora tanto en los desastres creados por la naturaleza como en el desplomarse de las estructuras económicas o en las manifestaciones de locura colectiva o individual.
Mientras se discute o se hacen manifestaciones para salvar al planeta de la contaminación que ha creado la raza humana o para resolver el estado actual de la economía, nuestra civilización ha comenzado a ser exterminada por la polución, los desastres naturales, la crisis financiera, las enfermedades, el hambre y la guerra.
Estamos metidos hasta el cuello.
¿Tenemos que sentir miedo?
¿Tenemos poder?
¿Este cambio drástico es negativo?
No, no lo es.
Estamos viviendo en un momento histórico crítico: podría ser un espléndido
inicio o un trágico final.
Basta mirar alrededor para reconocer que estamos viviendo en un período de
rápida decadencia. En nuestra sociedad se están disgregando todas las estructuras.
Podemos reconocer la acción de una fuerza de rompimiento devastadora tanto en los desastres creados por la naturaleza como en el desplomarse de las estructuras económicas o en las manifestaciones de locura colectiva o individual.
Mientras se discute o se hacen manifestaciones para salvar al planeta de la contaminación que ha creado la raza humana o para resolver el estado actual de la economía, nuestra civilización ha comenzado a ser exterminada por la polución, los desastres naturales, la crisis financiera, las enfermedades, el hambre y la guerra.
Estamos metidos hasta el cuello.
¿Tenemos que sentir miedo?
¿Tenemos poder?
¿Este cambio drástico es negativo?
No, no lo es.


