El autor propone una forma diferente de ver el éxito en la vida, no sin antes desenmascarar con fundamento algunas de las posturas que vende la nueva era para alcanzar el éxito, como lo son: la ley de la atracción, la mecánica cuántica, e, incluso, la popular autoayuda. Esta obra invita también a reflexionar acerca de cómo obtener el éxito que perdura, incorporando principios cristianos aplicables, a través de un lenguaje sencillo y sin llegar a la religiosidad como tal, para facilitar al lector la comprensión del concepto de éxito eterno.
Frases como las siguientes, muestran cómo Mauricio lleva el éxito hacia algo más profundo…
“Éxito es alcanzar a Cristo”
“El principal papel de tu vida es actuar como Cristo”
“Éxito eterno es: llegar al hogar verdadero”
Maquiavelo decía “el fin justifica los medios”, yo digo: “el fin justifica los medios… siempre que el fin sea Dios y el único medio Jesús.”
Mauricio se despoja de su ego para contar con una oportunidad real de aprender de Dios:
“…aunque me sienta ignorante ante las cosas de Dios, cada día aprendo, desaprendo y me sorprendo, ¡bendita ignorancia!”
Frases como las siguientes, muestran cómo Mauricio lleva el éxito hacia algo más profundo…
“Éxito es alcanzar a Cristo”
“El principal papel de tu vida es actuar como Cristo”
“Éxito eterno es: llegar al hogar verdadero”
Maquiavelo decía “el fin justifica los medios”, yo digo: “el fin justifica los medios… siempre que el fin sea Dios y el único medio Jesús.”
Mauricio se despoja de su ego para contar con una oportunidad real de aprender de Dios:
“…aunque me sienta ignorante ante las cosas de Dios, cada día aprendo, desaprendo y me sorprendo, ¡bendita ignorancia!”


