Tristemente, los monstruos y las monstruosidades siempre abundaban y siguen abundando en el seno de la raza humana.
Indudablemente, Adolf Hitler continúa siendo el mayor monstruo de la historia. A pesar de la enorme magnitud de sus monstruosidades, sigue siendo muy respetable para muchos veteranos nazis y, sobre todo, para muchos jóvenes racistas neonazis repartidos por Europa y por EEUU. Asimismo, la extinta Unión Soviética tuvo a Joseph Stalin y Leónidas Brézhnev como destacados monstruos, ya que fueron los autores del exterminio de centenares de miles de caucásicos y de afganos respectivamente.
Estos dos monstruos siguen siendo respetables para un buen puñado de nostálgicos comunistas soviéticos. Obviamente, EEUU cuenta con varios monstruos, destacando entre ellos el trío: Richard Nixon, George Bush y su hijo, George W. Bush. Estos tres ejemplares fueron los autores del exterminio de centenares de miles de vietnamitas, iraquíes y afganos respectivamente. Sin embargo, siguen siendo respetables para el partido republicano y para muchos de sus incondicionales votantes.
No cabe la menor duda de que el mayor monstruo de este siglo está siendo el presidente ruso Vladimir Putin. Este gran monstruo, a pesar de sus muchas monstruosidades contra las poblaciones de Georgia, Chechenia, Ucrania y Siria, sigue siendo muy respetable para millones de ciudadanos rusos insensibles.
Lamentablemente, también Israel cuenta con un monstruo llamado Benjamín Netanyahu. Este monstruo es muy respetable para un elevado número de ciudadanos a pesar de sus largos años cometiendo todo tipo de monstruosidades contra la población palestina bajo la ocupación israelí desde hace cinco décadas.
En cuanto a los monstruos en el seno de la clase política se refiere, lamentablemente estos han ido creciendo incesantemente a lo largo de cuatro décadas de democracia. Tristemente, a pesar de sus numerosas monstruosidades, muchos de ellos siguen siendo respetables para sus máximos dirigentes y para sus incondicionales votantes.
Igualmente, en el mundo de la banca y de la gran empresa siempre ha habido y sigue habiendo muchos monstruos con conductas monstruosas, pero aún siendo así dichos monstruos se sienten respetables gracias a la protección y a los favores que les brinda determinado sector de la clase política y de los gobernantes de turno.
Desgraciadamente, este planeta con sus miles de millones de almas se ha transformado en una gigantesca jungla infestada por despiadados monstruos disfrazados de políticos, de banqueros y de grandes empresarios, pero en realidad y a pesar de su aspecto humano muchos de ellos no son seres humanos aunque lo parezcan.
Indudablemente, Adolf Hitler continúa siendo el mayor monstruo de la historia. A pesar de la enorme magnitud de sus monstruosidades, sigue siendo muy respetable para muchos veteranos nazis y, sobre todo, para muchos jóvenes racistas neonazis repartidos por Europa y por EEUU. Asimismo, la extinta Unión Soviética tuvo a Joseph Stalin y Leónidas Brézhnev como destacados monstruos, ya que fueron los autores del exterminio de centenares de miles de caucásicos y de afganos respectivamente.
Estos dos monstruos siguen siendo respetables para un buen puñado de nostálgicos comunistas soviéticos. Obviamente, EEUU cuenta con varios monstruos, destacando entre ellos el trío: Richard Nixon, George Bush y su hijo, George W. Bush. Estos tres ejemplares fueron los autores del exterminio de centenares de miles de vietnamitas, iraquíes y afganos respectivamente. Sin embargo, siguen siendo respetables para el partido republicano y para muchos de sus incondicionales votantes.
No cabe la menor duda de que el mayor monstruo de este siglo está siendo el presidente ruso Vladimir Putin. Este gran monstruo, a pesar de sus muchas monstruosidades contra las poblaciones de Georgia, Chechenia, Ucrania y Siria, sigue siendo muy respetable para millones de ciudadanos rusos insensibles.
Lamentablemente, también Israel cuenta con un monstruo llamado Benjamín Netanyahu. Este monstruo es muy respetable para un elevado número de ciudadanos a pesar de sus largos años cometiendo todo tipo de monstruosidades contra la población palestina bajo la ocupación israelí desde hace cinco décadas.
En cuanto a los monstruos en el seno de la clase política se refiere, lamentablemente estos han ido creciendo incesantemente a lo largo de cuatro décadas de democracia. Tristemente, a pesar de sus numerosas monstruosidades, muchos de ellos siguen siendo respetables para sus máximos dirigentes y para sus incondicionales votantes.
Igualmente, en el mundo de la banca y de la gran empresa siempre ha habido y sigue habiendo muchos monstruos con conductas monstruosas, pero aún siendo así dichos monstruos se sienten respetables gracias a la protección y a los favores que les brinda determinado sector de la clase política y de los gobernantes de turno.
Desgraciadamente, este planeta con sus miles de millones de almas se ha transformado en una gigantesca jungla infestada por despiadados monstruos disfrazados de políticos, de banqueros y de grandes empresarios, pero en realidad y a pesar de su aspecto humano muchos de ellos no son seres humanos aunque lo parezcan.


