La vida de Aristarco Stágiros en Tesalónica dio un vuelco con la muerte de su padre. Su negativa a aceptar la versión oficial de suicidio hizo estallar la complicada red de mentiras que mantenían unida a su familia, y precipitó su salida del país.
Años después, Paula Durao entra en su despacho de Madrid para proponerle un trabajo inusual: averiguar las razones por las que su esposo está decidido a quitarse la vida, un empeño que la sitúa a ella en el centro de todas las sospechas, y con buenos motivos. Su carácter voluble y su actitud intrigante no hablan a favor de su inocencia. Sin embargo, Aristarco percibe una circunstancia que resta importancia a su inverosímil relato: el caso de Marcos Durao recuerda demasiado al de su propio padre. Cuando accede a investigarlo, entiende que será difícil ignorar las implicaciones de esa semejanza.
Años después, Paula Durao entra en su despacho de Madrid para proponerle un trabajo inusual: averiguar las razones por las que su esposo está decidido a quitarse la vida, un empeño que la sitúa a ella en el centro de todas las sospechas, y con buenos motivos. Su carácter voluble y su actitud intrigante no hablan a favor de su inocencia. Sin embargo, Aristarco percibe una circunstancia que resta importancia a su inverosímil relato: el caso de Marcos Durao recuerda demasiado al de su propio padre. Cuando accede a investigarlo, entiende que será difícil ignorar las implicaciones de esa semejanza.


