Había una vez un mundo de fantasía llamado Tiernim: el equilibrio, la belleza y la armonía prevaleció a lo largo de los siglos.
Los Goodimir eran Caballeros Mágicos y guardianes del equilibrio entre el mundo espiritual y el mundo humano. Cuando los malos espíritus podían salir de su dimensión, los caballeros Goodimir los cazaban para atrapándolos en las páginas de los libros de los secretos.
La leyenda dice que los espíritus malignos descubrieron un nuevo pasaje para entrar en el mundo humano: el camino fácil se encontraba en el inocente mundo de los sueños de los niños. Todos los padres Tiernim, preocupados por el llanto de sus hijos, pidieron consejo a los Imperor, (los poseedores de los secretos de los elementos de la naturaleza).
Los Imperor, con la ayuda de Maglicon, un árbol mágico gigante que era la más antigua forma de vida en Tiernim, descubrieron una manera de derrotar a los malos espíritus que crecían como pesadillas en los sueños de los niños: de acuerdo con las instrucciones de la magia blanca, crearon los Voodiis. Estos eran muñequitos mágicos, que con la ayuda de las cartas de los deseos, podía proteger a los niños durante sus sueños y en la vida.
Para utilizar el poder mágico de las cartas mágicas se necesitaba un ritual ―desea… visualiza… libera la magia―
Maliux, la forma más mefistofélico en todo el universo, hambriento de ira y destrucción, encontró una nueva manera de superar la barrera invisible entre el mundo espiritual y el mundo humano y envió a sus agentes del mal.
Albrim, un niño juguetón y carismático, era un estudiante de los secretos de la alquimia, asistido por su abuelo, Albrim descubrió que las cartas de los deseos y su muñeco mágico Voodii tenían el poder de conectarlo con el mundo de los espíritus para utilizar la magia que envuelve el universo; así con la ayuda de sus amigos, Albrim, inició la lucha contra el mal y contra Maliux al fin de restablecer el equilibrio perdido en el universo.
Los Goodimir eran Caballeros Mágicos y guardianes del equilibrio entre el mundo espiritual y el mundo humano. Cuando los malos espíritus podían salir de su dimensión, los caballeros Goodimir los cazaban para atrapándolos en las páginas de los libros de los secretos.
La leyenda dice que los espíritus malignos descubrieron un nuevo pasaje para entrar en el mundo humano: el camino fácil se encontraba en el inocente mundo de los sueños de los niños. Todos los padres Tiernim, preocupados por el llanto de sus hijos, pidieron consejo a los Imperor, (los poseedores de los secretos de los elementos de la naturaleza).
Los Imperor, con la ayuda de Maglicon, un árbol mágico gigante que era la más antigua forma de vida en Tiernim, descubrieron una manera de derrotar a los malos espíritus que crecían como pesadillas en los sueños de los niños: de acuerdo con las instrucciones de la magia blanca, crearon los Voodiis. Estos eran muñequitos mágicos, que con la ayuda de las cartas de los deseos, podía proteger a los niños durante sus sueños y en la vida.
Para utilizar el poder mágico de las cartas mágicas se necesitaba un ritual ―desea… visualiza… libera la magia―
Maliux, la forma más mefistofélico en todo el universo, hambriento de ira y destrucción, encontró una nueva manera de superar la barrera invisible entre el mundo espiritual y el mundo humano y envió a sus agentes del mal.
Albrim, un niño juguetón y carismático, era un estudiante de los secretos de la alquimia, asistido por su abuelo, Albrim descubrió que las cartas de los deseos y su muñeco mágico Voodii tenían el poder de conectarlo con el mundo de los espíritus para utilizar la magia que envuelve el universo; así con la ayuda de sus amigos, Albrim, inició la lucha contra el mal y contra Maliux al fin de restablecer el equilibrio perdido en el universo.


